El pulsómetro, tu compañero de entrenamiento

Para los deportistas profesionales y algunos aficionados el uso del pulsómetro es tan cotidiano como calzarse las zapatillas o medir los tiempos que hacen, por ejemplo, en una carrera. Sea cual sea el objetivo que te marques el pulsómetro es la herramienta al alcance de todo el mundo más efectiva para medir tu frecuencia cardíaca. Está formado por una banda ajustable que se coloca alrededor del tórax, y un reloj digital que indicará el número de latidos por minuto o el porcentaje sobre tu frecuencia cardiaca máxima. Debe ser tu compañero indispensable para cualquier actividad que tenga un marcado carácter cardivascular, correr, caminar, montar en bicicleta o si practicas actividades “indoor” como cardiokickbox, ciclo indoor o natación.

Algunos pueden considerar poco necesario el uso de pulsómetro o considerar que es otro elemento superfluo más dentro de la parafernalia que en muchas ocasiones rodea ciertas actividades, pero los que trabajan con ellos encuentran multitud de ventajas a la hora de programar y controlar sus entrenamientos cardiovasculares.

¿Qué información nos ofrece?

El pulsómetro mide la frecuencia cardíaca en el momento que lo encendemos que puede ser, en reposo o durante el ejercicio para medir la progresión de intensidad en latidos por minuto y su descenso durante la etapa de reposo. Conocer estas oscilaciones es esencial para determinar no solo la forma física inicial de un individuo, sino también para establecer cual es el límite de su rendimiento, así como la capacidad que tiene para recuperarse después del trabajo.
Las recomendaciones que marca el Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM-2012) para un entrenamiento cuyo objetivo sea el de mejorar la salud, la intensidad recomendada debe oscilar entre el 77% y 95% de la Frecuencia Cardiaca Máxima (FCM).

De esta forma, se entiende que no sólo los deportistas de élite se beneficien de este aparato. Un aficionado al ejercicio habitual y sobre todo, una persona que haya decidido enfundarse el chándal para dejar atrás el sedentarismo puede encontrar en el pulsómetro un excelente indicador para saber cómo responde su cuerpo al esfuerzo y muy importante, como dosificarse y cuando debe bajar el ritmo.
Tradicionalmente, las pulsaciones se tomaban tanto en reposo como al finalizar el entrenamiento, palpando durante un minuto con los dedos índice y corazón en el cuello (arteria carótida) o en la muñeca (arteria radial).

Sin embargo, el pulsómetro ofrece no solo una cifra más ajustada a la realidad, sino también la posibilidad de conocer los cambios de la misma durante la sesión, lo que permite obtener una idea más fiel de cual es la capacidad de esfuerzo del deportista.

¿Cómo Funciona?
La banda ajustable se debe colocar a la altura del pecho rodeando el cuerpo. Este cinturón recoge la señal eléctrica que produce el latido cardiaco y la transmite a un reloj de pulsera que refleja la frecuencia cardiaca en una pantalla digital.
El número que se refleja en el monitor, no es otro que las veces por minuto que el corazón tiene que bombear sangre para satisfacer los requerimientos de oxígeno de los músculos que están trabajando.
A medida que un individuo va adquiriendo mejor forma física, todas estas cifras se reducen paulatinamente. Es decir, todo el sistema cardiovascular se adapta al esfuerzo produciendo adaptaciones que provocaran que el corazón trabaje menos forzado y se recupere con mayor facilidad del esfuerzo.

Cuando nos planteemos adquirir un pulsómetro debemos tener en cuenta 3 claves fundamentales:
-Que el pulsómetro sea codificado, para garantizarte que en lugares donde existan más pulsómetros a tu alrededor la señal que recoge tu reloj es la de tu banda y no la de cualquiera de las personas que te rodea…
-Que el pulsómetro te permita ver tu frecuencia cardiaca tanto en latidos por minuto como en % de tu frecuencia cardiaca máxima. De esta forma podrás saber en cada momento la intensidad en % teniendo una idea más clara del trabajo que estás haciendo en cada momento.
-Por último pero no menos importante es que tanto el pulsómetro como la banda deben disponer de un sistema que te permita sustituir las pilas de forma sencilla sin necesidad de tener que enviarlo al servicio técnico.

¿Para quien está indicado?
Todo el mundo puede utilizar un pulsómetro. Sin embargo, el usuario debe aprender a interpretar los datos que arroja el monitor para usarlo de manera segura y eficaz. En cualquier caso, el pulsómetro es una buena herramienta tanto para los que están en buena forma como para los que se inician en el deporte «para ellos es muy útil porque la mayoría tiende a hacer esfuerzos demasiado intensos los primeros días y eso es peligroso», Los expertos también aconsejan su uso en las personas que retoman la actividad física después de una lesión o una enfermedad, para organizar mejor su plan de entrenamiento.

Para comenzar a usarlo algunos pulsómetro simplemente introduciendo los datos te calculan tu Frecuencia Cardiaca Máxima. Si no lo hiciera puedes utilizar varias formulas:
-220 – Edad
-208 – (0,7 X Edad)
Si tu pulsómetro te permite introducir tu Frecuencia Cardiaca en Reposo debes calcularla hallando la media del pulso que tengas durante 3 ocasiones en estado de reposo. Para hacerlo se aconseja tomarlo en la mañana cuando tus pulsaciones son más bajas.

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